Dice así el título de un libro y razón no le falta. Hoy es uno de esos días en que te levantas con el maldito pie izquierdo y lo ves todo ¿negro? Pues tampoco. Porque si vieses algo, aún. Pero ni trabajo, ni esperanzas, ni ánimo para matar a unos cuantos. No tengo de nada de todo lo que es necesario para vivir mejor, que tampoco me voy a quejar de todo. Cuando ni siquiera tengo fuerzas para enfrentarme a mis problemas, me replanteo las cosas que me hacen sentir mal y le mando una misiva al mundo exterior: todavía no me he rendido. Y mañana me levantaré de otro humor. |
1 comentarios:
El viernes me pasó eso. Lo hablaré con mi almohada y mañana será otro día. Y así fue.
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